21:05h. Lunes, 16 de septiembre de 2019
Política
¡No es esto, no es esto!

¡No es esto, no es esto!

ENS-Política

>España consiguió superar ese pesimismo secular en la gozosa alegría de 1978, año de la reconciliación por excelencia. En aquellas fechas se fraguó el gran éxito colectivo de toda España. El gran éxito de la época moderna, por ser democrático y de todos. Prosperidad, paz y libertad, todo en uno, sin exclusiones ni sectarismo. Esa era la gran y radical novedad. “¡Sí es esto, sí es esto!”, hubiera dicho posiblemente Ortega y Gasset.

>Sin embargo, nuestro país se encuentra en este momento sumida en un nuevo trance, otra encrucijada. No se trata ahora de cambiar de régimen, pero sí de reformar y apuntalar lo construido durante los últimos cuarenta años, y hay serias dudas de que algunos de los mimbres sean los más adecuados. El hastío de la ciudadanía española es cada vez mayor. Algunos de nuestros políticos basan su acción en la foto y el tuit como en una gran feria de las vanidades en la que lo único que importa es alimentar el ego.

Ciudadanos y la normalidad de España

Ciudadanos y la normalidad de España

ENS-Política

>El partido que vino a ensanchar espacios y poner aire fresco en el denso y contaminado mapa  político español se ha convertido en el maestro de los cerrojos y los precintos, en el gran tejedor de cordones sanitarios, en el instrumento de un líder en su particular batalla por hacerse con el predominio en el centroderecha en un momento en el que lo más útil para los intereses de España, desde una simple y llana visión patriótica de las cosas, sería facilitar un gran bloque central que impida que el independentismo meta sus sucias manos en la gobernación del país. Lo más útil sería facilitar un periodo de reformas, con una ambiciosa agenda social, que apuntalen definitivamente el edificio que los españoles construyeron como casa espaciosa y habitable para todos hace más de cuarenta años. Ese sería el éxito, se ponga Rivera como se ponga, aunque ese éxito se lleve por delante su ambición personal.

>Sería lo normal en un país democrático, pero tan normal como que nadie se siente a negociar investiduras con grupos políticos de raigambre totalitaria que en algunos casos han dado cobertura política al terrorismo y al tiro en la nuca hasta anteayer. Arrancar de esos grupos, por más que sean fuerza política importante en su territorio, una abstención no deja de ser una extraña concesión a la anormalidad. Tanto como que un partido que se declara centrista, y que ha presumido en algunos momentos de vocación progresista, ni siquiera se siente a hablar con el PSOE.

Pactos y democracia: ¿Hay regeneración?

Pactos y democracia: ¿Hay regeneración?

ENS-Política

>Necesitamos un relanzamiento urgente de la democracia en su  dimensión más genuina. Los pactos para gobernar ayuntamientos nos ponen sobre el aviso. Pactos y mas pactos en los que se han  intercambiado concejales tal que coliflores y patatas, entre unos y otros, como en un gran cambalache. La aritmética parlamentaria se impone al modo de una gran espesura entre lo que queda depositado en una urna y lo que ejecutan los órganos representativos en virtud de los pactos. Porque, es cierto que el entendimiento y el diálogo entre diferentes es la virtud esencial de la democracia, pero  lo es aún más, y por encima de todo, la voluntad popular, y hay mecanismos para interpretarla más efectivos que la excesiva aritmética parlamentaria. Por ejemplo, la doble vuelta entre las dos candidaturas más votadas. Propiciará este debate la nueva política, ¿o estamos en lo de siempre?

La confusión naranja

La confusión naranja

ENS-Política

>Ciudadanos se lanzó a la arena política desde Cataluña, donde ha cumplido una encomiable labor de respuesta a las tendencias claramente totalitarias del independentismo, para presentarse a la sociedad española como un movimiento político de vocación transversal y regeneracionista, con una ubicación inicial en el centro progresista y la socialdemocracia. Después cambiarían el anclaje en favor de un genérico “liberalismo”, coincidiendo con el recrudecimiento de la batalla con el PP por el control de todo el espacio a la derecha del PSOE. Todo por una cuestión personal: la obsesión de Albert Rivera por comerse la merienda de Pablo Casado y convertirse en el líder de referencia del centro-derecha español.

Emilianismo

Emilianismo

ENS-Política

El emilianismo se consolida como un ejercicio práctico de transversalidad apegado al terreno en la España de los dos bloques políticos

PP: El batacazo

PP: El batacazo

ENS-28A

El centro al que apela ahora Pablo Casado es un traje de quita y pon que se puso Aznar para superar las viejas esencias fraguistas hasta que se emocionó en la foto de las Azores. Al final el centro es un comodín que en España solamente lo ha visto y vivido con plena autenticidad Adolfo Suárez, centrista auténtico y cabal, el genuino. Lo demás ha tenido siempre algo de ejercicio de bisutería. Al centro apela Alberto Núñez Feijóo que es más perro viejo que los jóvenes cachorros. Sabe como ha ganado las elecciones el PP, cuando lo ha hecho, y como las gana él en Galicia, con unas cuantas ideas, sin grandes estridencias, sin complicarse con debates perdidos desde el inicio

Tras el 28-A: De nuevo la aritmética

Tras el 28-A: De nuevo la aritmética

ENS-28A

>El problema sería que la aritmética no varíe y la combinación siga siendo la misma. Si los enemigos del Estado que sustenta la solidaridad entre todos los españoles siguen condicionando la política nacional en favor, no de todos, sino de sus intereses particulares, podemos vivir un periodo de convulsión total. Si, por el contrario, somos capaces de construir un carril central, liderado por el PSOE que ha ganado las elecciones, con la concurrencia de todos los partidos sin ánimo separatista, España puede bordear un éxito rotundo que catapulte hasta la cima lo conseguido desde que rige la constitución del 78.

>Hay un problema territorial de primer orden, y no hay más que ver los resultados electorales en Cataluña y País Vasco. Un problema complejo y endemoniado que no se resuelve con una política continua de apaciguamiento y cesión a los separatistas enemigos del Estado pero tampoco con banderas kilométricas furiosas y henchidas de un nacionalismo español lineal

Punto de inflexión

Punto de inflexión

ENS-28A

Lo de Pedro Sánchez y Albert Rivera pasará a la historia como uno de los momentos culminantes de la nueva política:  cuando dos políticos convirtieron un debate electoral para elegir presidente del Gobierno en un tenderete de libros más bien malos. Por lo demás, algunas cosas más que comentar a continuación.