23:18h. Sábado, 25 de enero de 2020
Política
Iglesias: el acoplamiento

Iglesias: el acoplamiento

ENS-Política

>Iglesias tendrá su minuto de gloria, y una gloriosa jubilación con todo el ringo-rango postpoltrona gubernativa, pero su invento político ha fracasado por más exitosa que haya sido su maniobra de supervivencia

>Lo suyo quedará ahora en discursos y un poquito de demagogia y si al final del trayecto remite en algo la alarmante precariedad, que ni él ni Irene Montero ni Alberto Garzón jamás han padecido, con un canto en los dientes nos podremos dar

En el país de las ocho naciones

En el país de las ocho naciones

ENS-Política

>Iceta es a día de hoy el alumno más aventajado de la impenetrable escuela desplegada por Pedro Sánchez para llegar y seguir en el poder. Lo de Sánchez no lo ve claro, ni mucho menos, una parte importante y sustancial del PSOE, en baronías y en otras terminales

> Porque aquí el único que sonríe es el líder del PSC, tan simpático y bailongo, contando naciones. Y dice que le salen ocho y hasta nueve, aunque se deja fuera a Castilla, en toda su amplitud, como si importara poco. Pero es que Iceta no habla de cultura, ni de historia, ni de nada, y dice que se refiere a las comunidades que en su estatuto expresan no sé qué intención. Parece que lo que le interesa realmente  es allanar el camino del discutido y discutible pacto para después reproducir una suerte de nuevo tripartito en Cataluña, como aquel de 2003. Y que le quiten lo bailao

Con totalitarios, no

Con totalitarios, no

ENS-Política

Tanto el Podemos de Pablo Iglesias como la nacionalista ERC  beben de visiones  con una raigambre totalitaria, excluyentes con el discrepante, siempre con esa pretensión de que hay una verdad que ellos comprenden y que el resto del mundo  que no va por ese carril es porque tiene algún problema o no está suficientemente preparado para recibir la “sagrada revelación”. Al contrario, lo que necesita en este momento un país que se precie, y un sistema político que se aprecie, es hacer ver a los españoles, sumidos en la incertidumbre y en el desasosiego, un nuevo pacto de concordia entre partes discrepantes pero coincidentes en los objetivos más primarios

Segunda Transición: punto muerto

Segunda Transición: punto muerto

ENS-Política

>Lo primero que han hecho Pedro Sánchez y Pablo Iglesias, como denuncia Felipe González, es repartirse los cargos. Lo han hecho, además, disimulándolo con una genérica declaración de intenciones que pocas almas sensibles se atreverían a contradecir

>España está en un grave trance, y lo que menos necesita es tanta carga de frivolidad. Acentuar los bloques en el eje izquierda-derecha es lo menos aconsejable ahora. La llamada Segunda Transición necesitaría culminar con un periodo excepcional basado en un gran acuerdo de los dos partidos mayoritarios que acumulan más de doscientos diputados entre ambos. Es lo que haría cualquier sistema político que se precie y se aprecie. Estamos ante el último cartucho en un momento casi de vida o muerte. Por el contrario, el abrazo de Sánchez e Iglesias puede ser, en las circunstancias excepcionales que estamos viviendo, una huida hacia ninguna parte.

>Lo peor sería no terminar con la precariedad, como dicen pretender, y sí terminar de descoyuntar el edificio institucional en un pacto con independentistas

Jóvenes sin futuro real

Jóvenes sin futuro real

ENS-Política

No soñaba la burguesía más corrupta de Cataluña con tener como masa de maniobra, en el punto culminante del entuerto, a una muchachada tan dispuesta y entregada

Lo transversal

Lo transversal

ENS-Política

Para ser transversal hay que vivir en dos mundos, y ser capaz de sacar lo mejor de cada uno. Luego se puede ser transversal desde la radicalidad o desde la moderación. Muchos son los que lo intentan, pocos lo consiguen.

Errejón en el dolor de España

Errejón en el dolor de España

>No sé si la irrupción de Iñigo Errejón animará algo la carrera electoral del 10N. Desde luego,  Errejón es un hombre avispado, y bajo ese aspecto de adolescente empollón, se esconde una persona de  estrategia y con un clara intención de ser voz destacada en la política española. Lo de Madrid no ha sido más que un trampolín.  Muy pocos pensaron otra cosa

>En el PSOE de Pedro Sánchez le miran con mucho agrado pero el sigue pensando que lo suyo va mucho más allá. Sueña con un proyecto auténticamente transversal sobre el que construir un discurso que reivindique el patriotismo por la izquierda. “Me duele España”,  ha dicho en su lanzamiento

>Lo que está claro es que el Podemos de Pablo Iglesias está en proceso acelerado de descomposición y la última jugada de Errejón no es más que la puntilla

>Su invento electoral se llamará Más País. Se especulaba con la posibilidad de que se llamará Más España siguiendo la lógica del Más Madrid. Hubiera sido el gran atrevimiento:  irrumpir en el ruedo por la puerta izquierda rompiendo los viejos moldes que  asocian la palabra España con los tiempos ahora en trance de ser exhumados

>Hubiera sido el gran atrevimiento, pero Errejón y su partido no se han atrevido del todo y dan medio paso, no hacen la valiente pirueta que hubiera supuesto llamar al país por su nombre del mismo modo que llamaron a la capital por su nombre. Sin embargo, es bueno que cada vez más la izquierda española viva en una relación de afecto con España de forma pública y notoria , a pulmón lleno. Siempre es un paso hacia delante

>Errejón, por lo demás, salta a la arena en busca de su cuota en la formación del llamado “bloque progresista”. Sin asumir grandes riesgos dialécticos, algo ya habitual en la Nueva Política

@Nuevosurco

La  brújula de Rivera

La brújula de Rivera

ENS-Política

En algún momento, allá por 2015, ciertas encuestas favorecedoras le colocaban ya al borde de la Moncloa frente a un PSOE descompuesto y sin rumbo, zarandeado por un Podemos al alza, y un PP aviejado con un Mariano Rajoy resistiendo a toda costa. A Rivera se le presentaba en ese contexto como al hombre del momento, al gobernante necesario, la gran esperanza en el resurgir de nuestra democracia bajo el reinado de Felipe VI. Pero  a medida que esa posibilidad se fue alejando, la figura de Rivera se fue desdibujando, como su propio partido, que ha pasado de ser un potente alegato frente al independentismo en Cataluña con una proyección centrista en toda España, a convertirse en un actor imprevisible y confuso en el escenario político nacional. El asunto se torció definitivamente cuando Albert Rivera decidió que lo suyo era única y exclusivamente dar la batalla por el  liderazgo en el centro-derecha, ganársela a Pablo Casado.