miércoles, 29 de mayo de 2024 02:01h.

Los okupas se burlan de Carmena y le plantan cara en un frente común

El Consistorio sigue con su política de darles todo tipo de facilidades, mientras los radicales lo tachan de «represor»

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Manuela Carmena tiene un serio problema con uno de los colectivos que más afinidad debería mostrarle y que, a la vez, es de los más mimados por el Ayuntamiento que preside. Los okupas de Madrid están formando un frente común contra el Consistorio, al que llegan a tachar de «represor» y a acusar de «presiones» para que abandonen los espacios usurpados. Ello contrasta con la mano tendida por el equipo de Gobierno, que insiste en el diálogo con los radicales del cementerio de la Almudena. Ahora Madrid ha votado contra de una proposición del PP para condenar las okupaciones en la capital y que los edificios municipales tomados fueran desalojados.

El movimiento insurrecto ha conformado una plataforma llamada «Unificando las luchas», tras el golpe que ha supuesto para estos anarquistas el cierre de centros como la Casa Roja de Lavapiés o los casos de La Enredadera y la mencionada Dragona, en el principal camposanto de la capital.

Tachan lo ocurrido de «oleada represiva»: «El Ayuntamiento de Madridpretende que no solo se rompa con la autonomía de los espacios, sino que amenaza con el desalojo, como si de un banco se tratase. Por ello, le exigimos, en este caso a Ahora Madrid, que cese inmediatamente las presiones a nuestros compañeros y compañeras, que respete la identidad y el buen hacer de estos espacios y, como no podía ser de otra manera, decirle [sic] que estaremos al pie del cañón cuando proceda al intento de desalojo de cualquiera de nuestros espacios».

Hay dos centros especialmente paradigmáticos. De un lado, La Casa Roja, recientemente desalojada, lugar donde, como adelantó ABC, se pergeñó por parte de 50 grupos radicales el último «Rodea el Congreso», celebrado el día de la investidura de Mariano Rajoy como presidente del Gobierno, el pasado 29 de octubre.

Pero, sin duda, si hay un edificio okupa en una situación especial es La Dragona. El pabellón del cementerio de La Almudena lleva usurpado desde 2008, cuando era propiedad de Funespaña, la empresa mixta que se encargaba de gestionar los camposantos madrileños. Hasta que el 16 de septiembre volvió a manos municipales en un cien por cien. Una de las primeras medidas del Área de Economía y Hacienda, que dirige Carlos Sánchez Mato, fue la apertura del diálogo con los usurpadores.

En un primer momento, la idea era expulsarles del recinto. Sin embargo, el edil ha mostrado su preocupación por la situación de inseguridad en el inmueble, que lleva un año sin luz y con un enganche ilegal. La idea es subsanar esas deficiencias. Pero los okupas se niegan a cualquier tipo de intromisión de las autoridades, pese al levantamiento de la orden de lanzamiento.

El 23 de noviembre, alrededor de 60 anarquistas, quisieron cortar la avenida de Daroca. Cuatro de ellos resultaron detenidos al lanzar piedras e intentar montar una barricada incendiaria con neumáticos. Pese a la algarada, el Consistorio sigue ofreciéndoles quedarse con el espacio si se constituyen en asociación vecinal.