12:49h. Viernes, 14 de Diciembre de 2018

Vivir en la Tierra: la biblia de las comunas hippies

Un clásico que nunca ha sido editado en español

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Eduardo Bravo en Yorokubu/  Para los indios Hopi, la palabra kachina hace referencia a los espíritus de su religión. También denominan con ese término a unas muñecas artesanales que los niños de esa tribu de Arizona reciben cuando se inician en la edad adulta. Ahora, los hopi tiene que añadir un nuevo significado a esa voz porque kachina también es una editorial que empieza su andadura con un libro que inspiró el movimiento hippie.

«Cuando nos decidimos por editar queríamos encontrar un título que englobara ecología, rewild, ilustración, vida natural… Además, queríamos un libro con poder, rotundo y de cierta “fama” internacional que nos permitiera arrancar el proyecto editorial con paso firme y cierto desahogo. Queríamos que fuera nuestro best-seller particular», explica Antonio M. Sarrión, responsable de Kachina.

Entre los títulos que barajaron había desde cuentos infantiles, novelas o esas obras que son clásicos del ecologismo y la vida en la naturaleza pero que, inexplicablemente, nunca se han editado en castellano. Por ejemplo, Viviendo en la Tierra.

«Desde la adolescencia he sido un enamorado de la cultura jipi, la psicodelia y los setenta, así que Viviendo en la Tierra fue uno de los candidatos», explica M. Sarrión. «Sinceramente, nunca pensé que Alicia Bay Laurel me contestara, y mucho menos que expresara la ilusión que mostró desde el primer momento con el proyecto».

Viviendo en la Tierra es una guía para la vida natural. Un precursor del «hazlo tú mismo» que Alicia Bay Laurel escribió con tan solo 19 años mientras vivía en la comuna Wheeler Ranch de California.

«Lo escribió como si se tratara de un diario ilustrado y su idea era confeccionar una especie de compendio para intercambiar conocimientos con otras comunas. Era una especie de Whole Earth Catalog manuscrito. Como ella decía Viviendo en la Tierra es para aquellos que prefieren cortar leña para el fuego antes que trabajar en una oficina para pagar la factura de la compañía eléctrica».

El libro, en el que no hay índice ni capítulos ni estructura, explica algunas de las actividades que se desarrollaban en la comuna. Desde la construcción de refugios, a la fabricación de jabones, estufas, instrumentos musicales, costura y patrones, talla de madera, jardinería o conservación de alimentos. Incluso contiene recetas, lo que ha hecho que sea considerado uno de los 100 libros de cocina más influyentes de la historia de Estados Unidos.

Aunque en un primer momento se publicó de manera independiente y se distribuyó entre las comunas de Estados Unidos, el atractivo de Viviendo en la Tierra hizo que Penguin Random House se interesase por él y lo editase en 1971. A partir de entonces, se han vendido cientos de miles de ejemplares y se ha traducido a diferentes idiomas como el japonés o el coreano, pero nunca hasta ahora ha habido una versión en castellano.

«A nosotros también nos sorprende que no hubiera una versión en castellano», indica. «Tal vez la labor de restauración, traducción y especialmente el rotulado a mano de las más de doscientas páginas del libro, que está manuscrito, ha sido el principal motivo para ello. Nadie ha estado lo suficientemente loco hasta ahora para plantearse la traducción de Viviendo en la Tierra».

A pesar de las dificultades que entraña la edición de Vivir en la Tierra, un libro que ha vendido cientos de miles de ejemplares es una garantía de éxito. Tanto es así que su autor podría exigir condiciones muy ventajosas difíciles de asumir para una editorial pequeña. No ha sido el caso de Alicia Bay Laurel y Kachina.

«Cuando le explicaba a Alicia que éramos una editorial independiente, recién nacida, que no teníamos ningún libro publicado y que su libro sería el primero, que además pensábamos recurrir a la financiación colectiva y que yo mismo me encargaría de la rotulación, le pareció genial. Precisamente eso era lo que quería, creo que encajábamos con el espíritu del libro a la perfección. Cuando se enteró de que la editorial se llamaba Kachina, me envió la foto de una muñeca india Kachina tallada en madera que pertenecía a su familia. Me dijo que ahora la muñeca nos pertenecía e inmediatamente nos la envió por correo».

Este detalle muestra el grado de implicación de Alicia Bay Laurel con el proyecto. Entre otras cosas, la autora ha rotulado las cubiertas y una página interior en castellano, está supervisando el proceso de traducción y rotulación, y personalizará con su firma y dibujos 50 ejemplares del libro. Además, la próxima primavera, Bay Laurel viajará a España para promocionar Vivir en la Tierra con una gira en la que también habrá conciertos, pues además de escritora, Bay Laurel es una destacada intérprete y compositora. Para que todo eso se haga realidad, solo falta una cosa: el libro.

«Hemos barajado todo tipo de soluciones para conseguir la financiación, incluyendo por supuesto el crédito bancario. Nos decidimos por el crowdfunding porque además de ser una manera estupenda de promocionar el libro antes de su lanzamiento, implica una serie de cuestiones como la financiación colectiva y la participación de los propios lectores finales en todo el proceso. Viviendo en la Tierra es una fuente de inspiración espiritual para muchas personas. La inocencia con la que Alicia escribe e ilustra el libro lo convierten en un objeto realmente especial, en un libro mágico. Quiero que la gente entienda que, de alguna forma, este libro lo hacemos realidad entre todos», concluye Antonio M. Sarrión.