08:30h. Martes, 19 de Junio de 2018

El largo camino para conseguir atención médica en Colombia

En los últimos cinco años, las acciones legales de los colombianos para reclamar derechos relacionados con los servicios de salud se incrementaron en un 25,2%

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Iberomarica/Sally Palomino-El País Sendi Vera, de 63 años, murió esperando atención médica. Recorrió dos hospitales y aguantó más de cinco horas de dolor. Su familia contó que aunque pedía a gritos que lo examinaran por la molestia abdominal que sentía, la última clínica que por fin aceptó ver su caso no le autorizó de forma rápida la atención. La historia de Sendi se conoció el pasado 25 de septiembre como un caso más del llamado ‘paseo de la muerte’, como se llama en Colombia cuando las entidades de salud se niegan a prestar atención urgente por cuestiones económicas o porque falta un simple papel. Aunque la ley prohíbe que se exija trámites burocráticos al momento de una urgencia, es común que casos como el de Sendi Vera se escuchen en el país.

El ministro de Salud Alejandro Gaviria lo reconoce, pero dice que este tipo de situaciones ha disminuido. Aunque desde el año 2008, con una sentencia de la Corte Constitucional se consideró el acceso a salud como un derecho humano fundamental, los colombianos siguen acudiendo a la vía jurídica para acceder al sistema de salud. Un informe de abril pasado de la Defensoría del Pueblo señaló que en solo cinco años el número de acciones legales que reclaman derechos relacionados con los servicios de salud en Colombia se incrementó en un 25,2%.

“Para 2014 alcanzó un total de 118.281, lo que representa el 23,7% del total de este tipo de acciones jurídicas interpuestas por los colombianos”, se lee en el documento. Al respecto, Gaviria acepta la cifra, pero aclara que muchos de los procesos jurídicos (tutelas) son para acceder a servicios que no están incluidos en el Plan Obligatorio de Salud (POS) de Colombia. “Pañales, lociones, pañitos húmedos. No todas pueden interpretarse como vulneraciones a un derecho constitucional. Muchas reflejan excesos judiciales y abusos al sistema”, recalca en diálogo con EL PAÍS. Sin embargo, la Defensoría del Pueblo insiste en que al menos el 70% de las peticiones de los ciudadanos están relacionadas con servicios básicos.

La larga espera

El panorama no parece ser muy distinto cuando se trata de pedir una cita con un médico especialista. Muchos pacientes deben esperar meses para conseguirla. Según un informe publicado el año pasado en el diario El Tiempo, la espera para este tipo consultas era en 2003 de ocho días, en 2008 de 17 y en 2010 de 19. El ministro dice que estas cifras son injustificadas, pero reconoce que en algunas regiones no hay suficientes médicos especializados. “El Estado ha sido desbordado por el gasto en salud, en particular, por el gasto en medicamentos no cubiertos en el plan de beneficios. El Ministerio ha insistido en la necesidad de ampliar los cupos de especialistas, de entrenar más médicos. No siempre las universidades y las agremiaciones médicas han respondido a nuestros clamores”, explica.

En Colombia, hay 21 millones de personas que están en el régimen subsidiado; es decir que el Estado cubre los gastos de la atención y el tratamiento de quienes no tienen capacidad de pago por ser desempleados o desplazados por la violencia. Otros 21 millones de afiliados al sistema acceden a través del pago de impuestos, una suma que es descontada de su contrato laboral o de forma directa si se trata de trabajadores independientes o pensionados. Al año, la Nación invierte cerca de 5.000 millones de dólares en salud. Además, para terminar de tramitar el acceso a la seguridad social un ciudadano tendrá que lidiar con complicados trámites administrativos en distintas instancias estatales. “Existe una gran inflación normativa. Pero en esencia el sistema colombiano es muy similar al holandés o al israelí”. Explica también que “faltan recursos para cumplir con las crecientes expectativas de la población. Cuando nos miran desde afuera, siempre nos dicen lo mismo: ustedes están haciendo mucho con muy poco. Colombia gasta 10 veces menos por habitante que un país típico de la OCDE y casi dos veces menos que Argentina o México”.

Óscar Bernal, doctor en Salud pública e investigación biomédica de la Universidad Autónoma de Barcelona, señaló en una investigación de la Universidad de Los Andes que aunque Colombia no supera en la calidad de los sistemas a países de la región como Brasil o Chile, el aseguramiento ha llegado a zonas rurales y a las poblaciones más pobres. El ministro Gaviria dice que en los últimos años se logró incluir a toda la población.

“La cobertura pasó de 30% a 98%, hay congestión, demoras, listas de espera,... Hay problemas innegables, pero hay también logros que merecen ser resaltados”, explica y se respalda en afirmaciones de la OIT: “Colombia ha alcanzado logros impresionantes en cuanto a la extensión de su sistema de salud; es una prueba concreta de que la universalización de la salud es factible, incluso en los países en desarrollo”, recuerda. Además, asegura que el país tiene “el menor gasto de bolsillo de América Latina: 14% del gasto total en salud es pagado directamente por la gente. En América Latina, el porcentaje correspondiente asciende a 40%”.

De las más de 50 entidades que prestan el servicio de salud y que trabajan con más de 5.000 instituciones para hacerlo, existe una vigilancia que exige que reporten de forma minuciosa la totalidad de sus gastos. Sin embargo, lejos está de resolverse el problema de fondo que perjudica al usuario. “El sistema gasta más de lo que tiene. Las demandas de la sociedad desbordan los recursos que la misma sociedad ha dispuesto para pagar por la salud”, agrega el ministro Gaviria.