11:25h. Martes, 25 de febrero de 2020

Márquez se proclama tricampeón por las caídas de Lorenzo y Rossi

Rossi y Lorenzo por los suelos, Marc Márquez es tricampeón del mundo

Marquez
Marquez

En la celebración de su primer Mundial de MotoGP, en 2013, apareció en la fiesta de su club de fans sobre las gradas de Cheste, cientos besos y abrazos, cientos de lágrimas, y al final casi regala hasta el mono; en el segundo, con más margen de preparación, después de varias semanas como campeón de facto, un samurái y dos geishas le cedieron una espada en Motegi y con ella dedicó al público múltiples guiños y... ¿Este domingo qué? Sorprendido por su propio dominio esta temporada, de nuevo en el circuito japonés, Marc Márquez no había preparado ningún festejo y, cuando descubrió que ya era tres veces campeón de la categoría reina, tuvo que improvisar: se lanzó de rodillas sobre la hierba, fue manteado por su hermano Álex y su amigo José Luis Martínez y allí los tres se regalaron una fiesta íntima. [Así se lo contamos] | [Así queda el Mundial] | [Vote: ¿Cuántos títulos ganará Márquez?]

Suerte que sus patrocinadores, el marketing nunca falla, le tenían preparada una camiseta conmemorativa y un vistoso casco dorado. Las matemáticas decían que era "casi imposible" conseguir ya el título, el propio piloto así lo reconocía, pero ocurrió todo lo que debía: hubo gesta propia, venció en Motegi, donde nunca lo había hecho en la mayor cilindrada, y hubo desgracias ajenas, Valentino Rossi yJorge Lorenzo se fueron por los suelos y tuvieron que abandonar. Por primera vez en su trayectoria, y ya van cinco coronas (en 125cc en 2010 y en Moto2 en 2012), se pudo proclamar campeón con una victoria y se entendían así sus escuetas lágrimas en lo más alto del podio, más con su dedicatoria: "Quiero recordar a mi abuela [Soledad, su abuela paterna], que murió este año, este Mundial va para ella".

"En realidad no sé qué ha pasado. Cuando he visto que Rossi se había caído, he mantenido la calma, pero cuando me han indicado que también Lorenzo se había ido al suelo, se me ha nublado todo. En cuatro o circo curvas he cometido fallos, ha sido difícil mantener la concentración", comentaba el ya tricampeón de MotoGP más joven de la historia (23 años y 242 días suyos por los 24 años y 230 días del italiano), justo al acabar la carrera más extraña del curso. Después de cuatro victorias en circuitos de su gusto, anchísimos, reviradísimos, Argentina, Austin, Sachsenring y Aragón, Márquez consiguió ganar en un trazado incómodo con un dominio exagerado: pese a sus errores en las últimas vueltas, acabó con más de tres segundos de ventaja sobre el segundo, Andrea Dovizioso, y cuatro sobre el tercero, Maverick Viñales. ¿Por qué?

Los resbalones de las Yamahas

Porque desde verano la aceleración de la Honda ya no es un problema, porque sus actuaciones en los últimos meses han elevado su confianza y porque sus auténticos adversarios no aparecieron como se esperaba. Ausente Dani Pedrosadespués de su accidente en los entrenamientos, quién partía desde la primera posición, Rossi, volvió a fallar en la salida, y quien tomó la cabeza en las curvas iniciales, Lorenzo, pronto perdió ritmo. Márquez sólo tuvo que batallar con el italiano en la segunda vuelta (hasta seis adelantamientos se intercambiaron) y deshacerse de su compatriota en la cuarta para empezar a abrir un hueco definitivo. A partir de ahí, su carrera se centró en ojear la pizarra, donde se repetían las buenas noticias: antes del ecuador, error de Rossi cuando intentaba perseguirle, y a falta de tres vueltas para el final, fallo de Lorenzo en defensa de la segunda posición ante Dovizioso.

Ni tan siquiera la disputa por el subcampeonato que sostienen, "un duelo de honor", según Lorenzo, sirvió para que los dos pilotos de Yamaha mantuvieran la tranquilidad y decidieran conformarse. Ambos querían evitar la celebración de Márquez y, con sus fallos, ambos confirmaron una temporada más bien en gris. Ahora, a falta de tres carreras, Phillip Island, Sepang y Cheste, separados todavía por 14 puntos, su batalla será el principal aliciente para el Mundial. De cómo se recuperen de la decepción de este domingo, encerrados ambos en sus motorhomes hasta horas después de la carrera, dependerá el balance final del año y el ánimo que el paddock mantendrá hasta el curso próximo: MotoGP vuelve a ser propiedad de un talento precoz, Marc Márquez, y, de nuevo, se requiere un adversario de nivel que le pueda discutir la Historia.