11:24h. Miércoles, 11 de diciembre de 2019

Cada vez más catalanes cansados del independentismo

La independencia en su nivel más bajo de apoyo popular

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Miquel Noguer/El Pais El Gobierno catalán optará por declarar la independencia unilateral si no puede celebrar el referéndum que reclama. Así consta en el borrador de la llamada ley de ruptura publicado esta semana por EL PAÍS. Sin embargo, esta opción solo la apoya el 35% de los catalanes mientras que el 61% la rechaza de plano. Más oposición provocan incluso las maniobras para aprobar sin debate parlamentario la ley que debe facilitar esta ruptura: el 67% de los catalanes se opone a ello.

La declaración unilateral de independencia es la opción que el secesionismo ha abrazado progresivamente a medida que el Gobierno central y los tribunales han ido cerrando puertas para celebrar un referéndum de autodeterminación ya sea consultivo o vinculante. Aunque inicialmente solo la apoyaban sectores de Esquerra Republicana y de la CUP, hoy se inclinan por esta opción muchos de los dirigentes de la refundada Convergència Democràtica. Tanto es así que el concepto aparece ya en el borrador de la llamada Ley de Transitoriedad Jurídica publicado por este periódico y que la Generalitat quiere aprobar en el Parlament este verano.

Solo los votantes de los partidos independentistas apoyan esta vía, y no de manera unánime. Se oponen a la declaración unilateral de independencia el 29% de los votantes del PDeCAT, el 21% de los de Esquerra Republicana y el mismo porcentaje de los de la CUP.

Los partidos constitucionalistas son, como es lógico, los más beligerantes con una eventual declaración unilateral de independencia y destaca la cierta división existente dentro de Catalunya Sí que es Pot, formación en la órbita de Podemos. Uno de cada cuatro de sus votantes apoyaría la declaración de independencia unilateral.

Pero si el rechazo a la independencia unilateral es mayoritario, todavía despiertan más repulsa los movimientos que está haciendo la Generalitat para aprobar las llamadas leyes de desconexión, que incluyen la de transitoriedad. El Gobierno de Carles Puigdemont, con el apoyo de la CUP, está modificando el reglamento del Parlamento para que el proyecto de ley pueda debatirse por la vía de urgencia, sin apenas debate ni tiempo para las enmiendas. Puede darse el caso de que la oposición solo disponga de unas pocas horas para leer el documento antes de votarlo y en él se abordan cuestiones tan fundamentales como la forma en la que se organizaría un futuro Estado catalán o los derechos lingüísticos de sus ciudadanos.

El 67% de los encuestados rechaza la manera de actuar del Gobierno catalán con las leyes de desconexión, frente a un 27% que lo apoya. En este caso aumenta también el número de votantes de los partidos independentistas que no ven bien la manera de actuar de sus líderes. Rechazan que se utilice el procedimiento de urgencia hasta el 38% de los votantes del PDeCAT, el partido del presidentCarles Puigdemont. En el caso de ERC le dan la espalda el 28% y el 13% de los de la CUP.

Los votantes de Catalunya Sí que es Pot, próximos en muchos casos a tesis independentistas, tampoco avalan las prisas con las que se quiere tramitar la desconexión. Solo un 18% considera “aceptable” la tramitación de urgencia.

Identidad compartida

La encuesta de Metroscopia sigue reflejando un tejido social catalán cohesionado a pesar de las tensiones que está provocando el proceso independentista. Resulta significativo que los encuestados que dicen sentirse tan catalanes como españoles representan el 50% de la población y que los que se consideran únicamente catalanes o solo españoles son el 14% y el 4% respectivamente.

Tampoco se aprecia una especial división por cuestiones lingüísticas. El 43% se sienten identificados por igual con las dos lenguas cooficiales, mientras que el 30% dice sentirse más identificado con el catalán y un 26% lo hace con el castellano. Incluso dentro del electorado independentista existe un amplio espectro de población que se siente identificado con ambas lenguas, llegando al 46% en el caso de los votantes de la CUP. El electorado de los partidos contrarios a la independencia se siente, en cambio, claramente menos identificado con el catalán, con porcentajes que varían entre el 3% de los votantes de Ciudadanos o el 11% de los del PSC.