20:48h. Martes, 12 de noviembre de 2019

Río Tajo: una esperanza

ENS-Naturaleza

La guerra del agua viene de lejos pero ahora ha dado un giro radical algo inesperado. Nunca el Tribunal Supremo se había pronunciado con tanta contundencia sobre asunto de tan vital importancia para nuestra región. El Tajo, ha venido a considerar la sentencia, necesita vivir con mayor amplitud y calidad, garantizando los caudales ecológicos, los niveles de reserva y hasta los usos recreativos de los embalses de Entrepeñas y Buendía. Es difícil pedir mayor concreción y claridad.

no al trasvase
no al trasvase

Nos ha caído en marzo como agua de mayo la sentencia del Tribunal Supremo anulando en buena medida el Plan Hidrológico del Tajo cuyos preceptos, establecidos en 2016, venían a consagrar el maltrato absoluto a nuestro río y su entronización como la cenicienta de los grandes ríos de la península Ibérica. Sentencia histórica y de alcance, ahora solamente falta que nuestra clase política y nuestros agentes sociales estén a la altura y la conviertan en la percha perfecta, en la punta de lanza, para iniciar una nueva política del agua en Catilla-La Mancha.

El Tajo se nos muere y en su agonía pone de manifiesto lo mal diseñada que está aún la política hidrológica en España, con un trasvase que actúa como una sanguijuela sobre su caudal, esquilmándolo y expoliándolo de forma abusiva. El Levante español, Murcia especialmente, puede encontrar otras formas de cubrir sus necesidades hídricas, y nos podríamos extender con el asunto de las desaladoras que no terminan de ponerse en funcionamiento o con los estudios ya realizados sobre aguas subterráneas que de ser bien aprovechadas harían innecesario el trasvase Tajo-Segura.

En cualquier caso, la guerra del agua viene de lejos pero ahora ha dado un giro radical algo inesperado. Nunca el Tribunal Supremo se había pronunciado con tanta contundencia sobre asunto de tan vital importancia para nuestra región. El Tajo, ha venido a considerar la sentencia, necesita vivir con mayor amplitud y calidad, garantizando los caudales ecológicos, los niveles de reserva y hasta los usos recreativos de los embalses de Entrepeñas y Buendía. Es difícil pedir mayor concreción y claridad. Nos lo han puesto en bandeja para iniciar la ofensiva definitiva hacia el fin del trasvase. En manos de nuestros políticos está, y nosotros se lo tendremos que demandar, con el premio o con el castigo oportuno.

Entre las primeras reacciones, las de la sociedad civil organizada que lleva años reclamando una vida digna para el Tajo. Enseguida de conocer la sentencia salieron a la palestra los municipios ribereños de Entrepeñas y Buendía o la Plataforma del Tajo de Talavera de la Reina reclamando ya medidas urgentes encaminadas a poner fin al trasvase, en un momento, además, en el que se está haciendo de él un uso absolutamente abusivo. Toledo, Aranjuez y Talavera se unen a la petición. No es posible esperar hasta 2021 a que se elabore un nuevo Plan de Cuenca. La sentencia del TS permite que las acciones encaminadas a salvar al Tajo comiencen ya. Es necesario fijar caudales ecológicos reales que sean el inicio de la resurrección del río más emblemático de Castilla-La Mancha. Es posible que otras sentencias que están por llegar refuercen la dictada estos días. Todo serían buenas noticias si somos capaces de poner sentido común en la resolución de un problema añejo que debería unir a toda la región, con sus agentes políticos y sociales, muy por encima de las diferencias ideológicas y los intereses de la coyuntura política. Miedo da pensar que una sentencia tan positiva ha llegado en plena vorágine electoral con los partidos que deben fijar posición común en el asunto enredados en arañar votos en la incierta carrera electoral que se solventará en los próximos meses. En Murcia lo tienen claro y van a seguir defendiendo el trasvase con uñas y dientes. El pasado sábado, al poco de conocerse la sentencia, el presidente murciano, Fernando López Miras, declaraba que pondrán en marcha “acciones sin límite” para defender un trasvase que allí es catalogado como una “infraestructura solidaria”.

Y es cierto que el agua de España es de todos los españoles, y que no podemos convertir a nuestros ríos en una taifa a cuenta de un interés regional, ni el de Catilla-La Mancha ni el de Murcia. El agua es un bien de interés nacional de primer orden, el cambio climático nos obligará a darnos cuenta de ello por las bravas en un periodo de tiempo relativamente corto, pero nuestra región, seca como pocas, no pueda ser la suministradora de agua del Levante. Hay otras opciones mucho más razonables. Se viene discutiendo de ello durante décadas en un círculo vicioso de argumentos estériles que siempre terminan con la pertinaz orden gubernativa accionando el trasvase. Ahora la sentencia histórica del Tribunal Supremo abre una brecha de esperanza. En la mano de nuestros representantes políticos y sociales está el marcar un nuevo comienzo, con contenidos muy distintos, para la archiconocida agenda hídrica de Castilla-La Mancha.

@Nuevosurco

Texto publicado en grupo Promecal