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21:41h. jueves, 28 de octubre de 2021

#ToqueDeQueda: sombra de confinamiento

ENS-Actualidad

Quedan, como solución de urgencia y casi única, los toques de queda y los confinamientos parciales, los perímetros municipales y el cierre de bares y actividades de ocio hasta nueva orden si es que ya, en la próxima apertura, no es demasiado tarde para poder volver a levantar la persiana. Muy al límite anda ya todo y si no se ve pronto la luz al final del túnel las esperanzas incipientes serán desesperaciones de largo recorrido. 

Imagen Sombra de Confinamiento
Imagen Sombra de Confinamiento

Se nos presenta otra vez la alternativa del encierro domiciliario como una posibilidad cierta y real a punto ya de que la rueda gire en toda  su vuelta y cumplir un año  desde que todo comenzara al grito ineludible #QuedateEnCasa. Ahí estamos.  Filomena se va y nos deja los restos de la nieve y el deshilo incesante en su goteo pero no ha cumplido la fantasía purificadora de llevarse con ella el maldito virus que sigue entre nosotros vivo y coleando, acechando en cada esquina, saturando de nuevo algunos hospitales, provocando más muertes en una pesadilla interminable que recorre el mundo y ha pinchado con escándalo la burbuja europea del bienestar.

Quedan, como solución de urgencia y casi única, los toques de queda y los confinamientos parciales, los perímetros municipales y el cierre de bares y actividades de ocio hasta nueva orden si es que ya, en la próxima apertura, no es demasiado tarde para poder volver a levantar la persiana. Muy al límite anda ya todo y si no se ve pronto la luz al final del túnel las esperanzas incipientes serán desesperaciones de largo recorrido. Los españoles  quieren ver ahora un proceso de vacunación masiva rapidísimo y eficaz, y no vamos mal de velocidad en relación con los países de nuestro entorno, pero seguimos percibiendo, desde nuestra ansiedad, movimientos un poco de tortuga y como si las vacunas antiCovid se pusieran con la parsimonia de las de la gripe ordinaria. Luego cada uno mira por su cristal autonómico.

Sabemos que en Castilla La Mancha estaremos de momento diez días con restricciones severas, con  la frontera puesta en  la salida y la entrada de nuestro municipio, sin bares ni hoteles, con un despliegue extraordinario de la Guardia Civil. En Castilla y León han decidido desafiar al Estado y llevar la cogobernanza al extremo del desafío y los tribunales. España entendida como un guirigay colosal manoseada por separatistas y separadores.

La cogobernanza se ha convertido en una de esas palabras talismán que Pedro Sánchez se sacó de su chistera dialéctica para poner algo de tapón conceptual al desbarajuste, como haciéndolo más digno, al tiempo que inventaba un recurso de lo más socorrido para justificar la inacción cuando se deja la patata caliente en el tejado de las autonomías. De momento la cogobernanza está siendo el recurso dialéctico para ocultar que nuestro Estado, si no fallido, tiene importante lagunas y vías de escape que le convierten en un híbrido que no es federal ni tampoco, y mucho menos, centralista. Será necesario, cuando pase todo este vendaval, revisar el andamiaje

Muchas cuestiones serán sometidas a revisión cuando el desconfinamiento sea una opción real y no un paso en falso, alivio momentáneo, que siempre nos hace volver al punto de partida. La previsión se cumple, lo anunciaron con la vista puesta en unas navidades peligrosas, y lo estamos comprobando en nuestras propias carnes con una tercera ola en forma de factura cruel con la que estamos ya pagando con creces el desahogo navideño. De manera que queda ya suficientemente claro que no se ha podido salvar la Navidad como no se pudo salvar el pasado verano, y otra vez la posibilidad del confinamiento total en nuestras casas.

Con las lluvias algunos ayuntamientos se apresuran en revisar las alcantarillas y árboles ya maltrechos, por lo que pueda pasar. No hay ninguna confianza en lo que el futuro nos pueda traer de positivo y sí mucho temor, estamos acojonados y no hay españolito que se atreva a decir ya que la próxima primavera será más agradable que la pasada porque lo que parecía una imposibilidad metafísica se torna ya una posibilidad nada remota. De momento ya tenemos toques de queda implacables y con las nuevas restricciones  esperan nuestros gobiernos de los múltiples niveles que sea suficiente, nadie se atreve a pronunciar la palabra maldita, confinamiento, pero se da por descontado que habrá que valorarlo si la semana que viene no vemos el pico de la tercera ola.

El recuerdo majestuoso de Filomena marca el inicio de un año demoledor que se ha cargado de un plumazo todos los buenos propósitos de año nuevo porque aquí la desesperanza sigue engordando como si fuera ya imposible encontrar un gimnasio abierto en el que poder practicar una necesaria y profiláctica gimnasia emocional que nos ayude a convivir con estos niveles tan brutales de incertidumbre

@NuevoSurco

Columna publicada en los diarios del grupo Promecal