sábado, 25 de junio de 2022 11:01h.

La gripalización (o la convivencia con el mal menor)

ENS-Actualidad

Gripalizar: es algo así como hacernos cargo de que si no podemos vencer al virus al menos tendremos que convivir con el mal en los términos más aceptables para nosotros, y al hilo de ese clima llega un nuevo concepto redentor que intenta marcar un terreno de juego asumible, como  en un momento dado nos agarramos a aquello de la “nueva normalidad” para quitarle hierro al asunto y ponerle algo de miel a la amargura. Es el concepto de moda con el que nos vamos a entretener una buena temporada: lo hemos llamado  gripalizar la pandemia, que en sus efectos prácticos, que son los que realmente nos importan, viene a ser un poco lo mismo que aquello de la nueva normalidad. Ponerle algodones al problema con la confianza de que así lo vayamos digiriendo mejor, si bien es cierto que hasta el propio Pedro Sánchez, que se apuntó con fervor a la palabreja, reconoce que puede ser aún precipitado tratar con el Covid19 como si fuera una gripe de uso común y corriente

Imagen Gripalización
Imagen Gripalización

Pero, ¿qué es la gripalización?. Realmente es la consecuencia lógica que se extrae de comprobar que el temido Covid19 en su fase Ómicron, y una vez vacunada la mayoría de la población, no tiene los efectos letales que tenía el virus meses atrás, sobre todo durante 2020 y 2021 hasta que la vacuna se fue implementando de forma generalizada. Es también un cierto ejercicio de conformidad y resignación: si no podemos vencer al virus y proclamarlo solemnemente como nos gustaría, vamos a convivir con él tratándolo de tú a tú, sin alterar demasiado nuestro ritmo de vida, aún a riesgo de saber que podemos contagiarnos y pasar unos cuantos días con malestar, con fiebre, con tos, con mocos, en el mejor de los casos una gripecilla de baja intensidad.

Los políticos quieren crear la sensación en la opinión pública de que vamos poniendo diques al desgraciado imprevisto que ha condicionado nuestra vida. Los expertos piden prudencia. En realidad cada uno cumple con su papel. Al final el tratar al Covid19 como si fuera una gripe es una decisión personal de cada uno atendiendo a esas circunstancias intransferibles que también son las que conforman la vida de cada uno. Pero hay que escuchar también la voz de los soldados en primera línea. ¿Qué dicen los sanitarios que llevan dos años luchando a veces hasta la extenuación?. En este caso su voz tendría que ser tenida incluso más en cuenta que la de los científicos de primer nivel. Ellos seguro que no se equivocan porque lo que ponen encima de la mesa no son hipótesis científicas o cálculos políticos sino el abnegado trabajo y sus batas empapadas de sudor durante casi dos años en hospitales y centros de salud. Ellos siempre van a recomendar máxima precaución porque un motivo sencillo: también una gripe masiva, si queremos referirnos así al Covid19 en su última variante, pondrá contra las cuerdas los hospitales y los centros de atención primaria.

Finalmente está el asunto de las bajas laborales, un auténtico problema puesto de manifiesto con Omicron y su propagación vertiginosa entre la población española. ¿Qué hacer? La avalancha en los centros de atención primaria está siendo brutal y todavía no hemos llegado al famoso pico que haga presagiar una nueva meseta de contagios. Llevamos atravesando una cadena montañosa de pico en pico desde marzo de 2020, y esta última montaña si bien no es tan ardua su escalada como las anteriores está dejando un nutrido ejército de heridos leves que también requieren su atención y su trámite a efectos laborales. De ahí que las  empresas que al principio de la pandemia apostaron por el teletrabajo vean ahora mejor que nunca como se habían situado en lado más correcto para afrontar esta larga travesía que nos vamos disponiendo a gripalizar, salvo que la realidad nos diga lo contario.

@NuevoSurco

Texto publicado en los diarios del Grupo Promecal