16:08h. Viernes, 21 de Septiembre de 2018

¿Eres infobeso?

Los norteamericanos consumen 34 gigas de contenido al día. Entre giga y giga, en ese mismo periodo de tiempo, ven más de 100.000 palabras escritas, según un artículo de la revista Quartz.

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Eduardo Bravo en Yorokubu/  Para que sus lectores fueran conscientes de lo que son 100.000 palabras, los redactores de la publicación estadounidense han contado las de Guerra y Paz,de Tolstoy, y el resultado, palabra arriba, palabra abajo, ha sido de 460.000.

Ante semejante panorama cabe preguntarse qué hacen entonces los norteamericanos que no leen Guerra y Paz en tres días, En busca del tiempo perdido en un fin de semana o las cinco series de los Episodios nacionales en Semana Santa.

Muy sencillo. Una cosa es estar expuesto y otra, poder leer todas esas palabras. Además, la mera sobreexposición al lenguaje y el esfuerzo que supone realizar las tareas de descodificación de términos y sonidos puede resultar agotador.

Los que hayan conocido los inicios de internet se acordarán de lo que sucedía cuando un ordenador un tanto desfasado se conectaba a las flamantes redes ADSL. La información surcaba el ciberespacio, sí, pero se daba de bruces con un módem que seguía yendo a 56k o con un procesador que no daba abasto para gestionar toda esa cantidad de ceros y unos.

Igual que se colgaba o ralentizaba el ordenador, al cerebro humano le cuesta procesar cuando se enfrenta a un exceso de información. El problema es que esa situación acaba afectando a los niveles de estrés, a la eficacia en las tareas cotidianas y a la salud.

Algunos autores han llegado a acuñar un término a este fenómeno: infobesidad. Como sucede en el caso del exceso de peso, demasiada información puede causar daños al cuerpo. Por esa razón, los expertos aconsejan una solución similar: ponerse a dieta informativa.

1.- No picotees
De la misma manera que resulta más nutritivo comer un plato equilibrado que picotear sin control, lo mismo sucede en el campo de la información. Si vas a leer un texto, hazlo sin consultar al mismo tiempo las redes sociales, el mail, los mensajes de texto…

2.- Olvida las salsas
Todo el mundo sabe que dan sabor a los platos, pero engordan una barbaridad. En otras palabras, cuando leas un texto, no lo hagas mientras escuchas música.

3.- Ayuna
En ocasiones, reducir el nivel de comunicación oral en el entorno relaja. Empieza por ti. Habla menos y seguro que los demás seguirán tu ejemplo. Aunque no sea así, hablando menos escucharás más y mejor.

4.- Adiós a la comida basura
Selecciona lo que lees. Aunque hay textos más sencillos que otros que producen satisfacción inmediata, tal vez sea mejor guardar las energías para algo más sustancioso.

5.- Hola, proyecto hombre
¿La tecnología te consume demasiado tiempo? ¿Te impide hacer otras actividades? ¿Si estás alejado de ella te sientes mal? Tampoco es que haya que alarmarse, pero intenta pasar unos días sin tus dispositivos electrónicos, a ver si es ese el problema.